Al dejar de consumir alimentos sólidos el organismo no tiene que trabajar en digerir ni metabolizar nada. Debido a esto es que entra en un proceso natural de autocuración y desintoxicación.
Durante los tres primeros días del ayuno el cuerpo se alimenta de las reservas almacenadas en forma de glucógeno (azúcar simple), sobre todo en la sangre y en el hígado, que es fácilmente digerible. A partir de ese momento empieza a eliminar toxinas y a reducir las reservas de grasas acumuladas durante años.
Es recomendable que el ayuno dure mínimo 7 días, ideal 10 para lograr una desintoxicación profunda. De esta manera se pueden perder entre 5 y 10 kilos.
La purificación del organismo no sólo reduce el volumen de grasa.
Al desintoxicar los órganos, se equilibran los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico. También mejora la circulación sanguínea y la presión arterial, disminuye las alergias y se refuerzan las defensas orgánicas. Asimismo, se regula el metabolismo y se eliminan los síntomas de congestión corporal, como el estreñimiento. Y por supuesto, como reflejo del bienestar interior, se produce una mejoría en el cabello y en la piel, por lo que es ideal para personas con problemas de soriasis.
Además de lo físico, también se agudiza el estado de conciencia y se activa el hemisferio derecho, relacionado directamente con la creatividad y la percepción intuitiva.
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